Mucho más que un enraizante: el papel de los bioestimulantes en la conservación del suelo y el desarrollo de los cultivos
Detalle del sistema radicular sobre el cultivo de patata.
Cuando hablamos de un enraizante solemos poner el foco en la raíz, aunque el concepto se queda un poco corto cuando se trata de reconocer la importancia del auténtico cerebro de las plantas. La raíz ejerce esta función ya que, además de la evidente labor de sostén, el sistema radical también desempeña tareas clave dirigidas al transporte de agua y nutrientes.
Aquí es donde entran en juego los bioestimulantes para el sistema radicular, diseñados para promover un mayor desarrollo de las raíces y, al mismo tiempo, actuar sobre el suelo que las aloja, mejorando así su estructura y flora microbiana.
Los bioestimulantes, por tanto, actúan desde un punto de vista mucho más global en los cultivos. De ahí que el concepto de enraizante sea más bien un término limitado, incompleto e incapaz de sintetizar la trascendencia y amplitud de los procesos que tenemos entre manos, tal como señalábamos en la introducción de este artículo.
Las raíces actúan como el cerebro de la planta, emitiendo una serie de señales que, en función del manejo, las técnicas y los cuidados que apliquemos, contribuirán a impulsar el desarrollo de la parte vegetativa. El desarrollo de la planta está condicionado, a su vez, por multitud de factores entre los que también interviene decisivamente el suelo.
Enraizante: por qué ir más allá de este concepto
Un suelo de calidad se caracteriza, entre otros factores, por una buena estructura, baja compactación y altos niveles de materia orgánica. Todo ello permite el desarrollo de los microorganismos, con un impacto directo en la fertilidad, la sanidad y los intercambios que se producen para que las plantas realicen una mejor asimilación de los nutrientes.
En este contexto, que va mucho más allá del concepto de enraizante y en el que los bioestimulantes juegan un papel fundamental, completo, innovador y decisivo en el desarrollo de las plantas —sin olvidar la biodinámica de conservación del suelo—, es donde Seipasa ha diseñado Seinema.
Activación de los procesos biológicos del suelo
Seinema es un bioestimulante que potencia los procesos biológicos del suelo y las raíces. Su aplicación mejora la actividad microbiana favoreciendo un entorno más equilibrado y, por ende, menos propenso a alteraciones asociadas a plagas y factores del suelo de difícil control. Seinema permite obtener un rápido desarrollo vegetativo, precocidad de establecimiento y una rápida entrada en producción.
El producto está diseñado para promover la mayor estimulación del sistema radicular y la generación de nuevas raíces y pelos absorbentes. Con ello, se busca fortalecer el sistema, protegerlo frente a factores de estrés y regenerar nuevos tejidos radiculares, creando una barrera natural que incrementa la resiliencia de la planta frente a condiciones subterráneas potencialmente limitantes.
Bioestimulación radicular
La acción de Seinema sobre las raíces la observamos en los resultados del gráfico 1. Este hace referencia al ensayo de eficacia realizado en patata y muestra cómo la aplicación de Seinema incrementa hasta en 20 cm la longitud de las raíces respecto al testigo.
Gráfico 1. Longitud de la raíz. Ensayo de eficacia. Seinema sobre cultivo de patata.
Tener un sistema radicular más fuerte y desarrollado incrementa la capacidad de la planta para explorar el terreno. En el caso de Seinema, eso se traduce en una mayor absorción de nutrientes clave, una mejor relación con todos los elementos del suelo y una mayor actividad microbiana. Todo ello repercute en el desarrollo del cultivo, en su vigor y en su capacidad productiva.
Lo observamos en el gráfico 2, que muestra los resultados del ensayo de eficacia de Seinema en tomate. En esta prueba, la aplicación del bioestimulante de Seipasa aumenta en un 14% el peso del fruto respecto al sistema de referencia que venía aplicando el agricultor.
Gráfico 2. Peso de los frutos por tratamiento (Kg/ha). Ensayo de eficacia. Seinema sobre cultivo de tomate.
En definitiva, si aceptamos que la raíz es el centro neurálgico donde la planta toma sus decisiones más críticas, no podemos limitarnos a alimentarla. Debemos potenciar su capacidad cognitiva y su interacción con el entorno. Entender la raíz como ese cerebro vegetal nos obliga a mirar más allá de la superficie y apostar por soluciones que comprendan la complejidad de la vida bajo el suelo.
Seinema no es solo un impulso al crecimiento, es un aliado estratégico que optimiza ese centro de mando. Al regenerar tejidos, fortalecer la arquitectura radicular y equilibrar la biología del suelo, Seinema garantiza que las órdenes que emite el sistema radicular se traduzcan en una producción superior, tal como avalan los datos de eficacia en campo.
Cuidar el suelo es conservar el futuro, pero potenciar el cerebro de sus cultivos con Seinema es, sencillamente, asegurar el éxito de la cosecha hoy.

.jpg)