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Bioestimulantes: Preguntas clave



¿Qué es un bioestimulante? ¿Qué efectos provoca en los cultivos? ¿Cómo se pueden medir? ¿Qué los diferencia de los fertilizantes? ¿Bajo qué norma se encuadran?... Éstas son sólo algunas de las preguntas más frecuentes que planean sobre la bioestimulación y su influencia en los cultivos, cuestiones que el Departamento Técnico de SEIPASA desgranó en su ponencia 'Las claves de la bioestimulación' impartida durante el certamen Fruit Attraction 2015...

¿Qué es un bioestimulante?

El Grupo de trabajo de fertilizantes de la Comisión Europea en colaboración con una de las asociaciones de empresas más representativas del sector de los bioestimulantes (EBIC)lleva mucho tiempo elaborando una definición de bioestimulante. La última con la que se está trabajando los define así:

Un BIOESTIMULANTE es una sustancia o mezcla de ellas o un microorganismo diseñado para ser aplicado solo o en mezcla sobre plantas de cultivo, semillas o raíces (rizosfera) con el objetivo de estimular procesos biológicos y, por tanto, mejorar la disponibilidad de nutrientes y optimizar su absorción; incrementar la tolerancia a estreses abióticos; o los aspectos de calidad de cosecha”.

 ¿Qué efectos provoca en los cultivos un bioestimulante?

Los bioestimulantes se utilizan cada vez más en la agricultura convencional y pueden ayudar a resolver las ineficiencias en el campo que persisten hoy en día a pesar de la mejora de las prácticas de producción. Estos productos otorgan mayores rendimientos y calidad, por lo que ayudan a los agricultores a producir más con menos.

Cada bioestimulante puede estar formulado para provocar efectos distintos en un tipo de cultivo u otro. Sus utilidades son diversas según las necesidades de cada momento:

  • Incrementar la tolerancia de los cultivos para superar los estreses abióticos.

  • Facilitar la asimilación de nutrientes, traslocación y uso.

  • Mejorar la eficiencia del metabolismo de las plantas para inducir incrementos de cosecha y mejorar la calidad de la misma.

  • Mejorar atributos de calidad: incremento en azúcares, color, calidad cosecha, tamaño, etc.

  • Mejorar la fertilidad del suelo; especialmente mediante el fomento del desarrollo de microorganismos del suelo.

  • Lograr un uso del agua más eficiente

  • Más en: http://www.biostimulants.eu/

¿Cómo lo medimos?

Cuando intentamos traducir todo esto en efectos visibles y medibles en los cultivos, ¿a qué nos referimos? Hoy en día, gracias a la tecnología se han producido avances que permiten medir desde contenidos de clorofila y fitocromos, hasta proteínas producidas como respuesta a un estímulo inducido y metabolitos diversos generados como parte de la fisiología vegetal. De la misma manera, existen medidas de respuesta genética muy útiles en la investigación de tecnología natural.

¿En qué se diferencia un bioestimulante de un fertilizante?

Los bioestimulantes operan a través de mecanismos diferentes que los fertilizantes, independientemente de la presencia de nutrientes en los productos.

La principal diferencia de un bioestimulante con un N-P-K o fertilizante convencional es una formulación rica y compleja que busca dos aspectos fundamentales:

-Conseguir un producto basado en una matriz compleja y donde la importancia radica en el equilibrio de sustancias que se aportan.

-Que la parte activa de ese producto sea un catalizador, sustrato o reactivo de una reacción metabólica.

Un bioestimulante busca pues desplazar la reacciones bioquímicas naturales de la planta hacia lo que pretendemos favorecer.

Por tanto, no se utilizan para reemplazar a los fertilizantes, sino que se pueden emplear conjuntamente para lograr un mayor y mejor crecimiento de las plantas, dado que proporcionan protección adicional contra estreses, usan los nutrientes de los fertilizantes de forma más eficiente y mejoran la absorción de los mismos.

Además, con la bioestimulación se minimiza el uso de productos químicos ya que, al reforzar las defensas de la planta, ésta está más sana y fuerte para afrontar plagas y enfermedades. Se ahorra dinero y se evitan residuos.

¿Cómo diferenciar los efectos de un bioestimulante de los de otros productos en el cultivo? Los efectos del producto y los resultados para el agricultor no deben confundirse. Ejemplos:

EBIC

¿Bajo qué norma podemos encuadrar los bioestimulantes?

Los bioestimulantes no están reconocidos a día de hoy de forma explícita en ninguna normativa europea. No obstante, se está llevando a cabo una importante reforma de la legislación de fertilizantes que pretende incluir a los bioestimulantes.

Actualmente, mientras en unos estados de la Unión Europea se registran sustancias que se consideran en una clasificación, en otros lo hacen en otra. Esto evidencia la necesidad de homogeneizar el marco regulatorio de estos compuestos y en ello se trabaja.

El futuro Reglamento Armonizado de la Unión Europea de Fertilizantes (Reforma 2003/2003) pretende convertirse en la única norma que englobe a todos los fertilizantes y bioestimulantes. De esta forma, se logrará una libre circulación de este tipo de productos en el espacio europeo con la marca CE.

Las exigencias para poder integrar cada producto en este reglamento estarán basadas en estándares de seguridad y calidad armonizados, con una conformidad de la evaluación de riesgos, con requisitos técnicos mínimos esenciales para cada categoría y, posiblemente, distinción de líquidos y sólidos (una propuesta ésta de España). También se establecerán contenidos máximos en contaminantes y una lista negativa de ingredientes.

Por otro lado, los tiempos de transición para los productos que están en el mercado serían de entre 3 y 5 años en función del riesgo.

¿Cómo elegir el mejor bioestimulante que se adapte a las necesidades de mi cultivo?

Hay muchas sustancias que forman parte de la composición de un producto bioestimulante (ácidos húmicos y fúlvicos, aminoácidos, extractos de algas, microorganismos como hongos o bacterias...), las cuales provocan distintos efectos en el cultivo.

El nivel de efectividad depende de muchos factores, como el propio tipo de cultivo, el estado del suelo o las buenas prácticas en el campo. Hay que tener en cuenta que el momento, la dosis y la especificidad de cada cultivo es clave para su impacto en las plantas. No todos estos productos son iguales y es necesario entender qué y cuándo deben aplicarse. Se ha demostrado que el uso de un compuesto altera los balances y efectividad de todos los demás, siendo importante contar con asesoramiento especializado para su correcta aplicación y la obtención de resultados satisfactorios.

Partiendo de esta premisa, si se quiere inducir la resistencia de la planta para afrontar las situaciones de estrés se puede recurrir a un tipo de bioestimulantes, mientras que se emplean otros si se pretende favorecer el desarrollo radicular y crecimiento del cultivo, mejorar las características organolépticas del fruto, o bien reducir el uso de fertilizantes químicos, por poner sólo algunos ejemplos. Bien es cierto que, con las complejas formaciones que la tecnología natural permite hoy en día se obtienen productos bioestimulantes que impulsan varias de estas funciones a la vez.

Es el caso, por ejemplo, de Kynetic4®, un completo bioestimulante que incrementa la floración, la fertilidad del polen y los niveles de cuajado. Esto es posible gracias a intermediarios fisiológicos y aminoácidos de origen vegetal que actúan como quelante natural desbloqueando suelos y facilitando la absorción y asimilación de otros compuestos. Una cuidadosa combinación de sustancias naturales logran promover la síntesis de proteínas y fitohormonas, y mejoran la asimilación de nutrientes.

Kynetic4®contiene también compuestos que reducen la tensión superficial y facilitan su uso como sinergista en la aplicación de herbicidas, potenciando su efecto, y de abonos foliares, optimizando su absorción. Además, contrarresta el estrés que el herbicida puede provocar en el cultivo. De hecho, es también importante su uso frente a otro tipo de condiciones de estrés como sequía, heladas, salinidad, cambios térmicos o trasplantes, otorgando a las plantas una mayor capacidad de adaptación.

Otro ejemplo es Seiland®, una referencia que contiene una mezcla de materia orgánica, compuetos bio-activos que facilitan la colonización de la rizosfera por parte de microorganismos beneficioesos creando una barrera biológica. Se trata de un protector radicular que fortalece el sistema defensivo de las plantas al mismo tiempo que estimula al cultivo para superar situaciones de estrés. Además de estimular la fauna y flora propia del suelo, activa el desarrollo radicular y vegetativo.

SweetseiTM es un producto diseñado para inducir y favorecer el incremento de azúcares, la maduración y el engorde del fruto. Tiene gran influencia en el color, el tamaño y firmeza de los frutos. Asimismo, extiende la vida útil de los mismos.

SeisilTM actúa en forma de cristal líquido generando una película protectora de sílice que se deposita bajo la pared celular de hojas y frutos. De esta manera, dificulta físicamente la penetración de hongos. Esta acción también protege a los tejidos vegetales al evitar el contacto directo con el agua en caso de ligeras precipitaciones o rocíos. Además, SeisilTMaumenta la resistencia mecánica y activa una serie de genes que estimulan el sistema defensivo de la planta.

Till-upTM es una solución bioestimulante que SEIPASA ha diseñado específicamente para satisfacer las demandas de uno de los cultivos de más importancia en nuestra alimentación y economía, las gramíneas. Trigo, arroz, maíz, cebada, avena... La aplicación de Till-upTM en el estadio primitivo de crecimiento del vegetal activa los procesos de germinación, enraizamiento y, especialmente, de ahijado de estos cultivos asegurando así calidad y cantidad en la producción final.

FTES: Departamento Técnico de SEIPASA           European Bioestimulants Industry Council (EBIC)           Ideagro